MARACAIBO 11:11 Y SAUL FUENMAYOR (TREMOR)
Detrás de las pantallas y los proyectos visuales en los que hoy en día trabaja, se encuentra un creador que, por encima de cualquier logro profesional, se define por sus raíces y su historia. Para Saúl Fuenmayor mejor conocido como tremor, el arte nunca ha sido un asunto de ego, sino un portal de regreso a casa y un canal para honrar a los suyos.
Esa sensibilidad no nació de la nada; se sembró en el seno de su familia y se cultivó desde muy temprano en las aulas del Instituto Niños Cantores del Zulia. Fue en este emblemático lugar donde no solo cursó sus estudios de bachillerato, sino donde recibió la formación fundamental en la música y las artes que marcaría su vida para siempre. Crecer entre partituras, coros, el latido de la tradición y la inmensidad del Puente sobre el Lago grabada en el horizonte de su infancia, estructuró su forma de ver y sentir el mundo.
Aunque la vida lo ha llevado a trabajar en proyectos de animación digital de gran envergadura internacional (como Moana, Stitch o M3GAN), Saúl mantiene los pies firmes sobre la tierra que lo vio nacer. Ante la rutina y el ritmo acelerado del día a día, sintió la necesidad vital de crear un refugio personal, un espacio seguro para resguardar la nostalgia bonita y el agradecimiento a sus orígenes.
Así nace "MARACAIBO 11:11", un tema que brotó directamente del corazón como un recordatorio íntimo para esos días en que la distancia nos hace evocar el hogar. En este track, logra unificar de forma natural sus conocimientos artísticos: fusiona la sofisticación de sintetizadores y violines con el golpe puro y orgánico del furro, el cuatro y la tambora venezolana.
Para Saul Fuenmayor o Tremor, este lanzamiento no es una estrategia de mercado, sino un acto de honestidad y generosidad. Es su manera de recordar y recordarle al mundo que el "sentimiento zuliano" no es un regionalismo vacío, sino la calidez de un hogar que te abraza a 40 grados de puro calor humano, donde una mandoca sabe al amor de una madre o una abuela, y donde cualquiera te recibe en su mesa como a un hermano de toda la vida.